lunes, 26 de octubre de 2015

LONDRES, EL BIG BEN Y ALGUNOS PARQUES MARAVILLOSOS

Pasear por Londres es maravilloso.

Uno de los lugares más reconocidos para un visitante, es el llamado Big Ben, un reloj alojado en una de las torres más elegantes del mundo: la Torre del Parlamento de Westminster.

Estuve hará poco en Londres. Como siempre que lo hago, es obligado dar un paseo por las orillas del Támesis, andando; no me gustan los cruceros en barco, pues van repletos de turistas.

Me dijeron que la exactitud del Big Ben había fallado. Al parecer, un reloj que tiene más de siglo y medio de vida y que es cuidado con esmero, repentinamente se ha descentrado. Nunca había fallado en su exactitud.

El Big Ben funciona con un sistema de contrapesos para adelantarlo o hacerlo retroceder. Y eso se consigue con monedas antiguas de peniques. Los relojeros suelen subir tres días cada semana para comprobar el funcionamiento. Ahora lo hacen a diario.

Su gran campana deja oír su tañer las horas con un sonido y los cuartos con otro.

Londres es una ciudad muy cosmopolita. Hay de todo. Actualmente, como en todo el Reino Unido y en Europa entera y otros muchos sitios de la Tierra, la crisis económica se nota. Pero no hay que olvidar el desmantelamiento anterior y bestial de la industria, sobre todo la minería en Yorkshire del Sur, un condado metropolitano localizado en la región del mismo nombre y el Humber. La Premier Margaret Thatcher se adelantó en veinte años a la situación actual, machacando literalmente a la clase media y engrosando las filas de la legión de los pobres con la clase obrera desmantelada.

Con esta crisis, Londres es diferente en muchas de sus peculiaridades.

A pesar de todo, merece la pena perderse por la ciudad y adentrarse en Hyde Park, un parque espléndido que formaba parte de la Abadía de Westminster. Enrique VIII fue quien ordenó la expropiación de las tierras, para abrirlas como parque público. Es el parque más antiguo de Londres: duelos, conciertos, protestas y manifestaciones de todo tipo han sido acciones expresadas en dicho oasis. 

Verdes caminos, silencio y limpieza son las notas dominantes en el lugar. Cuenta con un lago llamado Serpentine, alojamiento de una fauna variada.

También está el Speaker Corner, lugar donde los domingos se puede disertar sobre lo que sea, sea tema religioso, político o de lo que a uno le venga en gana. La gente aplaude, silba, abuchea o simplemente pasa de largo. Uno puede decir lo que quiera, siempre que no sea en contra de la Corona y sus miembros o exaltar cualquier tipo de desviación políticamente incorrecta.

Después, otro día, fui a St Jame's Park y a Kensington Park, otros dos soberbios parques con los que cuenta la ciudad. El primero fue coto de caza privado de Enrique VIII; está muy cercano al Palacio de Buckingham, donde puede uno entretener su ocio con el Cambio de la Guardia, ¡espectacular! 

El otro parque fue creado por iniciativa de Guillermo II (siglo XVII), adquiriendo una pequeña parte de Hyde Park. Este terreno tenía un caserío muy antiguo llamado Nottingham House. En este parque puede uno olvidarse de las prisas y admirar el precioso Palacio de Kensington. De paso, en un pequeño invernadero, uno puede disfrutar de la ingestión de un delicioso té inglés.

Tres días estuve. Regresaré, siempre lo hago; y así disfrutaré unas horas de paz.

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